La mayoría de las licitaciones de seguridad privada se deciden por precio por hora-hombre. Es comprensible y casi siempre es un error caro: el precio bajo se financia con rotación de personal, turnos sin cubrir y supervisión inexistente.
1. ¿Quién cubre el turno cuando el guardia falta?
Pida el procedimiento por escrito y el tiempo de respuesta comprometido. Si la respuesta es «nunca falla nadie», la respuesta real es que no hay procedimiento.
2. ¿Cuántas instalaciones tiene a cargo cada supervisor?
Un supervisor con veinte instalaciones no visita ninguna. Pregunte el número y pídalo por contrato.
3. ¿Cómo se acredita la credencial OS-10 vigente?
Debe poder entregarle el registro con las fechas de vencimiento de cada guardia asignado a su instalación, no un certificado genérico de la empresa.
4. ¿Qué informe recibirá y con qué frecuencia?
Pida ver un informe real de otro cliente, con los datos sensibles tachados. Si no existe, no lo van a inventar para usted.
5. ¿Qué pasa el primer día?
Un proveedor serio le describirá una inducción. Uno que no lo es le dirá que el guardia «llega y parte».